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Se encuentra el término “oprobio del hombre” solo una vez en la Escritura. El versículo 6 del Salmo 22 habla del hecho de que desde cuando el Señor Jesucristo fue detenido hasta Su muerte en la cruz, casi todo el mundo en Jerusalén le dieron la espalda. Los que no estuvieron en contra de Él, estuvieron apáticos al sufrimiento de Él y no les preocuparon la muerte de un hombre inocente. Además, el Señor Jesucristo fue abandonado por Sus discípulos. No tuvieron entendimiento de lo que ha sucedido; y pensaron que era el fin de todo aunque Él ya hubo predicho claramente de los eventos que pasarían en Jerusalén. Todo el Salmo 22 es, sin duda, una relato del Señor Jesucristo en la cruz aunque fue escrito por el rey David siglos antes por la inspiración del Espíritu Santo. Es preciso en cado detalle que trata de la crucifixión de él. Es verdad, aún hoy, que el Señor Jesucristo es un “oprobio de los hombres”. La inmensa mayoría de la gente le reprocha a Él por su propia falta de arrepentirse y obedecer el Evangelio. Aún los que toman el nombre de Cristo le reprochan a Cristo por su propio conducto y falta de guardar Su palabra. No obstante, todavía está extendida Su mano a ellos, porque llevó su reproche en la cruz, como está escrito: Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. (Salmo 69:9) Y otra vez: Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito; Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. (Romanos 15:3) También, el Señor Dios dijo a Su gente que no tengan miedo del hombre cuando les reprochará: Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus denuestos. (Isaías 51:7)) Es claro que dicho versículo declara que todos que conocen el Señor sufrirán el reproche de hombre. Además, el Señor lo confirmó otra vez mientras que estaba en la tierra: Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperaron y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causea, mintiendo. Regocijaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en el cielo; que así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (Mateo 5:11-12) Pues, los que son nacidos de nuevo en Cristo toman parte del reproche que los hombres traen contra el Señor. ¿Y porqué se le harían los hombres? Y esta es la condenación; porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo el que hace lo malo, aborrece la luz, y no viene a la luz para que (porque) sus obras no sean redargüidas. (Juan 3:19,20) Es mi esperanza y oración que el contenido de esta página le conceda mejor entendimiento del SEÑOR Dios y Su palabra. Si no le conoce al Señor Jesucristo como Salvador y Rey, — es necesario que le conozca. Sin embargo, no puede conocerle si no esté dispuesto a oír y considerar lo que dice el Señor en Su palabra. Considere con seriedad la Escritura, porque después de todo cada uno de nosotros, incluyendo usted, estaremos juzgados por ella, como dijo claramente el Señor Jesucristo: El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. (Juan 12:48) Si está aquí y ya le conozca al Señor, oro que las cosas que se encuentran aquí le bendiga y le anime. Si resulta que las cosas escritas le reprende, considere las admoniciones del Proverbios y Salmos que siguen y entiende que el Señor Dios trae estas cosas a nuestro atención para que crezcamos en Cristo. Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto. Fieles son las heridas de un amigo (del que ama); pero engañosos son los besos de un enemigo (del que aborrece). (Proverbios 27:5,6) Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo. Que no me hererá la cabeza: Pero aun mi oración tendrán en sus calamidades. (Salmo 141:5) En Cristo, Paul W. Davis

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