guerraespiritual

La Guerra Espiritual. El término lleva a la mente varios ideas raras desde “guerreros de oración” , “echando por fuera a los demonios” parandose literalmente cara a cara con Satanás, siendo un “general en el ejercito de Dios, hasta “nuestro iglesia es el ejercito especial de Dios” etc, etc; todos de los cuales son parcialmente, o totalmente, falso. Además, me extraña dónde la gente lo encontraron en la Escritura. Actualmente, la guerra espiritual, en algunas maneras, es muy parecida a una guerra física: Por un tiempo largo, nada sucede — entonces, de repente, eventos suceden — después, nada perceptible sucede de nuevo. Además, las guerras no son ganadas por el destello, oropel, y brillo de una demostración de poder y esfuerza (eso es porque la campaña en Irak, que se llama “Shock y Sobrecogimiento”, fallo). Por supuesto, la guerra es ganada por logística, disciplina y entrenamiento. Eso es el porque la historia nos relata de muchas instancias de ejércitos chiquitos, mas disciplinados, que derrotaron a un ejército demasiado más grande sin menos disciplina, una y otra vez. Un buen ejemplo es la batalla de Cannas, en el año 216 AC, en la cual Aníbal, por una sola tarde, derrotó el ejercito de Roma que era mucho más grande. Un buen ejemplo bíblico es el de la excursión de Abrahán contra cuatro reyes después de que ellos ya hubieron derrotado los cinco reyes de Canaán y llevaron a Lot, el sobrino de Abrahán, y su casa cautivos. Una lectura cuidosa revela que los siervos de Abrahán fueron adiestrados para la guerra. Junto con Mamre, Aner y Eschöl, Abrahán y sus siervos persiguieron los cuatro reyes y les derrotaron en una batalla nocturna. Sin duda, las esfuerzas de los cuatro reyes eran mucho más grande que la fuerza de Abrahán y los que Él pudo reunir. Sin embargo, entrenamiento, disciplina y, (de todo modo) la bendición del SEÑOR llevaron el día. Pues, hay una lección para el hijo de Dios: Que entrenamiento adecuado por la Biblia, y una vida disciplinada, son necesarios para meternos en la guerra espiritual en la cual ya estamos todos. Por corto, si no conoce la Escritura, ¿cómo es posible usar la arma principal que el Señor le ha dado? Si no está dispuesto de llevar una vida separada, ¿cómo podría confiar en la fe que le revela de la Escritura? ¿Cómo puede estar seguro que el Señor realmente es su guía en todo lo que haría? Además, porque esta guerra espiritual está centrada en la salvación de los almas, si no hace lo que dice, ¿le escucharan aquellos por los que está luchando? ¿Va a tener credibilidad si actúa como el mundo y habla de la Biblia? Sabe, no basta que un soldado hable de las armas y táctica y guerra — si nunca se adiestra para luchar con las armas usando la táctica que sabe. Aún peor es, aunque es adiestrado, ¿qué si no se presenta a la batalla? En cualquier caso, es un pérdida de tiempo y fuerza para el país por el cual supuestamente está peleando. No debe estar sorprendido al realizar que es lo mismo para un hijo de Dios. Pensando en esto, debemos entender que la guerra espiritual es también, a la vez, muy distinta de la guerra terrenal. Después de todo, ¿quién ganó una batalla por huir del campo de guerra? Pero eso es exactamente como José alcanzó la victoria contra la esposa maligna de Potiphar. Por huir la fornicación, José ganó una victoria significante que resultó en que el SEÑOR le usó para salvar a su familia entera de la muerte por hambre, aunque sucediera todavía años más adelante. Aún pues, por el momento pareció que José hubo perdido la victoria, (después de todo, resultó en que fue encarcelado), actualmente la victoria era segura y (de la punta de vista del hombre) el plan de Dios siguiera adelante. Pues, le deja para considerar estos pensamientos dados. Oro que los artículos le hace considerar su propia efectividad en la guerra en que todo participan. En Cristo, Paul W. Davis

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