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XXIII. De la Ciudadanía del Cristiano

Toda escritura es de las Sagradas Escrituras, traducidos por Casiodoro de Reina en 1569, mas que si está en conflicto con la versión de inglés, La King James Version. En este caso el pasaje de las Sagradas Escrituras de 1569 será modificado para estar de acuerdo con la King James Version y será anotada por una addenda, “modificado”, después del pasaje bíblico citado.

Creo que la ciudadanía del creyente nacido de nuevo es en el reino de Dios. Ese reino no es un reino terrenal sino es un reino espiritual que es mayor que toda nación, estado o autoridad de gobierno en este mundo. Cierto, todas las autoridades mundiales son bajo de la autoridad del reino de Dios. Como así, la única responsabilidad del creyente es al reino de Dios. En eso, el SEÑOR Dios se le ha mandado al creyente que obedezca las leyes de las autoridades terrenales y que les sirvan en todo hasta el punto que no estén de acuerdo con su servicio al SEÑOR. Porque es Dios que creó y le confirmó poder a todas las autoridades terrenales, es la responsabilidad del creyente de apoyar y estar leal a ellas dentro del limite de la Escritura. El servicio del creyente como ciudadano es definido y hecho por la Escritura y la llamada específica de Dios. El hijo de Dios sea consciente siempre que toda nación y autoridad terrenal son estrictamente temporales y no existirán cuando es establecido el Reino de Cristo.

Referencias bíblicas:

(Efesios 2:11-21; Hebreos 11:13-16; Salmo 2; Mateo 25:31-33; Daniel 4:34-37; Daniel 1:11-21; Daniel 3:13-18; Daniel 6:6-10; Hechos 22:23-29; Hechos 25:9-11; Hecho 4:15-20; Hechos 5:26-29; Job 34:17-18; Proverbios 24:21-22; Romanos 13:1-7; I Timoteo 2:1-4; I Pedro 2:13-18).

Las Escrituras:

Por tanto, acordaos que en otro tiempo vosotros erais gentiles en carne, que erais llamados incircuncisión de la que se llama circuncisión en carne, la cual se hace con mano; que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros a los convenios de promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo: Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre del Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, deshaciendo la pared intermedia de separación; deshaciendo en su carne las enemistades, aun la ley de los mandamientos contenidos en ordenanzas; para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, así haciendo paz; y reconciliara por la cruz con Dios a ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino, y predicó paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; que por él nos dos tenemos acceso por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois desconocidos ni extranjeros, sino conciudadanos con los santos, y de la casa de Dios; y sobreedificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, Jesús el Cristo mismo siendo la piedra del ángulo, en el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo tanto en el Señor; (Efesios 2:11-21, modificado)

Todos éstos murieron en fe sin haber recibido las promesas, sino las habiendo visto de lejos, y siendo persuadidos por ellas, las abrazaron y confesaron que eran desconocidos y peregrinos sobre la tierra. Porque los que dicen dichas cosas, declaran plenamente que buscan una patria. Y ciertamente, si hubieron consciente de esta patria de donde vinieron, tuvieran oportunidad de volver. Mas ahora desean la mejor, es a saber, una celestial, por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse su Dios: porque les había preparado una ciudad. (Hebreos 11:13-16, modificado)

¿Por qué están furiosos los paganos, y los pueblos piensan vanidad? Los reyes de la tierra se establecen, y príncipes consultarán unidos contra el SEÑOR, y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus coyundas, y echemos de nosotros sus cuerdas. El que se siente en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. Entonces hablará a ellos con su furor, y con su ira los conturbará. Y yo envestí mi rey sobre Sion, el monte de mi santidad. Declaré el decreto: El SEÑOR me ha dicho: Mi Hijo eres tú; este día yo te he engendrado. Pídeme, y te daré por heredad los paganos, y por posesión tuya los términos de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vaso de alfarero los desmenuzarás. Sed sabios pues, vosotros reyes, y sed instruidos, jueces de la tierra. Servid al SEÑOR con temor; y alegraos con temblor. Besad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino, cuando se encendiere de aquí a poco su furor. Bienaventurados todos los que en él confían. (Salmo 2, modificado)

Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y las apartará las unos de las otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda. (Mateo 25:31-33, modificado)

Y al fin de los días yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi entendimiento me fue vuelto; y bendije al Altísimo, y alabé y honré al que vive para siempre; porque su dominio es sempiterno, y su reino por todas es de generación a generación: Y todos los moradores de la tierra por nada son contados: y él hace según su voluntad en el ejército del cielo y entre los moradores de la tierra: y ninguno impide su mano ni le diga: ¿Qué haces? En el mismo tiempo mi razón me fue vuelto; y por la gloria de mi reino, volvieron a mí la dignidad y grandeza; y mis consejeros y mis señores me buscaron; y fui establecido en mi reino, y majestad excelente me fue añadida. Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y honro al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad y sus caminos juicio: y a los que andan orgullosamente, puede humillar. (Daniel 4:34-37, modificado)

Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por príncipe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael, y Azarías: Pruébanos a tus siervo, te ruego, diez días, y dénos de las legumbres a comer, y agua a beber. Parezcan luego delante de ti nuestros rostros, y los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey; y según que vieres, harás con tus siervos. Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos diez días. Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más gordo de carne, que los otros muchachos que comían de la ración de la comida del rey. Así, fue que Melsar quitó la ración de la comida de ellos, y el vino de su beber, y les daba legumbres. Y a estos cuatro muchachos les dio Dios conocimiento e habilidad en todo saber y ciencia; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños. Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el príncipe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor. Y el rey habló con ellos, y no fue hallado entre todos ellos otro como Daniel, Ananías, Misael, y Azarías; y así , estuvieron delante del rey. Y en todo negocio de sabiduría e inteligencia que el rey les demandó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino. Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro. (Daniel 1:11-21, modificado)

Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac, y Abed-nego. Luego fueron traídos estos varones delante del rey. Habló Nabucodonosor, y les dijo: ¿Es verdad Sadrac, Mesac, y Abed-nego, que vosotros no honráis a mis dioses, ni adoráis la imagen de oro que yo levanté? Ahora, pues, si estáis prestos para que cuando oye el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento de música, os postréis, y adoréis la estatua que yo hice, bien, mas si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio del horno de fuego ardiendo; ¿y quién es este Dios que os libre de mis manos? Sadrac, Mesac, y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: no cuidamos de responderle sobre este cuestión. He aquí, nuestro Dios a quien servimos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de su mano, oh rey, nos librará. Pero si no, sepa, oh rey, que a su dios no serviremos, ni adoremos a la estatua que ha levantado. (Daniel 3:13-18, modificado)

Entonces estos presidentes y príncipes se juntaron delante del rey, y le dijeron así: rey Darío, para siempre vive: Todos los presidentes del reino, gobernadores, príncipes, consejeros y capitanes, han acordado por consejo, establecer un edicto real, y un decreto firme: Que cualquiera que demandare petición de cualquier Dios u hombre por espacio de treinta días, sino de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Ahora, oh rey, confirma el decreto, y firma la escritura, para que no se pueda cambiar, conforme a la ley de Media y de Persia, que no se quebranta. Por esta causa el rey Darío firmó la escritura y el decreto. Y Daniel, cuando supo que la escritura estaba firmada, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cenadero que estaban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba, y confesaba delante de su Dios, como lo solía hacer antes. (Daniel 6:6-10, modificado)

Y cuando ellos dieron voces, arrojando sus ropas y echando polvo al aire, Mandó el capitán principal que le llevasen a la fortaleza, y ordenó que fuese examinado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él. Y cuando le ataron con correas, Pablo dijo al centurión que estaba presente: ¿Os es lícito azotar a un hombre romano sin ser condenado? Cuando el centurión oyó esto, fue y dio aviso al capitán principal diciendo: Ten cuidado en lo que haces porque este hombre es romano. Y viniendo el capitán principal, le dijo: Dime, ¿eres tú Romano? Y él dijo: Sí. Y respondió el capitán: Yo con grande suma alcancé esta libertad. Y Pablo dijo: Pero yo fui nacido libre. Entonces inmediatamente apartaron de él los que le habían examinado; y aun el capitán también tuvo temor al saber que era romano, por haberle atado. (Hechos 22:23-29, modificado)

Mas Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo, dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí? Entonces Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde conviene que sea juzgado: a los judíos no he hecho injuria alguna, como tú sabes muy bien. Porque si soy infractor, o he hecho alguna cosa digna de muerte, no rehuso morir: mas si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo. (Hechos 25:9-11, modificado)

Mas cuando les mandaron que se saliesen fuera del concilio; y conferían entre sí, diciendo: ¿Qué hemos de hacer a estos hombres? Porque de cierto, señal notable ha sido hecha por ellos, manifiesta a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. Así para que no se divulgue más por el pueblo, amenacémoslos que no hablen de aquí en adelante a ningún hombre en este nombre. Y llamándolos, les mandaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Mas Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios. Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. (Hechos 4:15-20, modificado)

Entonces fue el capitán con los oficiales, y los trajo sin violencia: porque temían del pueblo si acaso les apedreasen. Y cuando los trajeron, los presentaron en el concilio; y el príncipe de los sacerdotes les preguntó, diciendo: ¿No os denunciamos estrechamente, que no enseñaseis en este nombre? Y he aquí, habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de este hombre. Y respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. (Hechos 5:26-29, modificado)

¿Por ventura se enseñoreará el que aborrece el juicio? ¿Y condenarás tú a él que es la más justo? ¿Por ventura se ha de decir al rey, Es perverso, y a los príncipes, Son Impíos? (Job 34:17-18, modificado)

Teme al SEÑOR, hijo mío, y al rey; no te entremetas con los veleidosos; porque su quebrantamiento se levantará de repente; y el quebrantamiento de ambos, ¿quién lo comprenderá? (Proverbios 24:21-22)

Toda alma se someta a las potestades superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas. Así que, el que se opone a la potestad, a la ordenación de Dios resiste; y los que resisten, ellos mismos reciben condenación para sí. Porque los gobernantes no son atemorizador a buenas obras, sino al malo. ¿No tendrás pues temor de la potestad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella: porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo, teme; porque no sin causa trae el cuchillo; porque es ministro de Dios, el vengador para ejecutar ira al que hace lo malo. Por lo cual es necesario que estéis sujetos, no solamente por la ira, mas aun por la conciencia. Porque por esto le pagáis también los tributos; porque son ministros de Dios que sirven a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis; al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que temor, temor; al que honra, honra. (Romanos 13:1-7, modificado)

Exhorto pues, ante todo, a que se hagan súplicas, oraciones, intercesiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que tienen autoridad: para que vivamos una vida quieta en toda piedad y honestidad. Porque esto es lo bueno y agradable delante del Dios Salvador nuestro; el cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad. (I Timoteo 2:1-4, modificado)

Sed pues sujetos a toda ordenación humana por Dios, ya sea a rey, como a superior; o los gobernadores, como de él enviados para venganza de los malhechores, y para loor de los que hacen bien. Porque ésta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres vanos: como estando en libertad, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad la fraternidad. Temed a Dios. Honrad al rey. Vosotros siervos, sed sujetos con todo temor a vuestros amos; no solamente a los buenos y humanos, sino también a los rigurosos. (I Pedro 2:13-18)

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