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XXV. De la Venida de Cristo y los Eventos Concurrentes

Toda escritura es de las Sagradas Escrituras, traducidos por Casiodoro de Reina en 1569, mas que si está en conflicto con la versión de inglés, La King James Version. En este caso el pasaje de las Sagradas Escrituras de 1569 será modificado para estar de acuerdo con la King James Version y será anotada por una addenda, “modificado”, después del pasaje bíblico citado.

Creo en el regreso inminente y personal del Señor Jesucristo para levantar a los que duermen en Cristo y arrebatar a su iglesia y los que están vivos en Cristo. Ese evento precede inmediatamente el tiempo de angustia de Jacob que se llama la Gran Tribulación, en la cual Israel será llamado de nuevo para testificar al mundo de la salvación que está en Cristo, y solo en Él. Este testimonio será acompañado a veces por un ángel, predicando el evangelio eterno y por dos testigos escogidos. Durante este tiempo el mundo experimentará el juicio e ira de Dios por su rechazo de Él. Además, la influencia refrenada por el Espíritu Santo sobre lo malo será ausente y la maldad abundará. Durante este tiempo Satanás tendrá libertad y reinará en la tierra. Este período del tiempo durará siete años y culminará con la destrucción del Bestia y el Falso Profeto por el Señor Jesucristo quien vendrá con un ejercito del cielo para establecer a Su Reino en la tierra.

Creo que el Reino del Señor Jesucristo durará por mil años en esta tierra presente, y Satanás será ligado y sin poder de influenciar a nadie. Este período de tiempo será marcado por paz, y será el único gobierno recto que ha conocido el mundo. Durante este tiempo la gente de esta tierra experimentará un reino por el Señor Jesucristo mismo. Sin embargo, este período será culminado con la liberación de Satanás del pozo del abismo por un corto tiempo. Esa liberación de Satanás demonstrará que, en sus corazones, la mayoridad de los individuos en la tierra rechazan el dominio de Cristo y son dispuestos de juntarse con Satanás como ejercito que es como arena de mar en número. Sin embargo, este ejercito será consumido por fuego del cielo. Entonces esa tierra y cielo serán quemados y los que se mueran, sin aceptar al Señor Jesucristo como Salvador, serán levantados y juzgados antes del Gran Trono Blanco y lanzados al lago del fuego. El evento final que nos es dado es la creación de los cielos nuevos y la tierra nueva en los cuales estará ninguna maldad y el tabernáculo de Dios estará con los hombres por toda la eternidad.

Referencias bíblicas:

(Daniel 12:1-4; 1 Tesalonicenses 4:13-17; Mateo 24:27; Mateo 25:13; Santiago 5:8; Mateo 24:42; I Corintios 15:51-53; Mateo 24:32-39; II Tesalonicenses 2:1-12; Jeremías 30:7-9; Apocalipsis 6:12-17; Apocalipsis 7:1-4; Apocalipsis 11:3-6; Apocalipsis 14:6-7; Apocalipsis 13:1-8; Judas 14-15; Apocalipsis 20:1-6; Isaías 9:6-7; Isaías 11:1-9; Apocalipsis 20:7-10; II Pedro 3:10-12; Apocalipsis 20:11-15; II Pedro 3:13; Isaías 65:17-19; Isaías 66:22-24; Apocalipsis 21:1-5).

Las Escrituras:

Mas en aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está por los hijos de tu pueblo: y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que era una nación hasta entonces; y en aquel tiempo tu pueblo será librado, todos los que se hallarán escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y desdén perpetua. Y los que son sabios resplandecerán con el resplandor del firmamento; y los que hacen a muchos que se vuelvan a la justicia, como las estrellas por la eternidad. Mas tú, Daniel, cierre las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: pasarán muchos de un lado al otro, y se multiplicará la ciencia. (Daniel 12:1-4, modificado)

Mas no quiero, hermanos, que seáis ignorantes acerca de los que duermen para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Por lo cual, os decimos esto por la palabra del Señor, que nosotros que vivimos y quedamos hasta la venida del Señor, no provendremos a los que duermen. Porque el mismo Señor descenderá del cielo con aclamación, con voz de Arcángel y con trompeta de Dios: y los muertos en Cristo resucitarán primero; luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes a reunirnos con el Señor, y así estaremos siempre con el Señor. (I Tesalonicenses 4:13-17, modificado)

Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. (Mateo 24:27)

Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir. (Mateo 25:23)

Sed también vosotros pacientes, y confirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor se acerca. (Santiago 5:1)

Velad pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. (Mateo 24:42)

He aquí, os enseña un misterio: No dormiremos todos, mas todos seremos transformados. En un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados incorrupción; y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad. (I Corintios 15:51-53, modificado)

Del árbol de la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca: Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación, hasta que todas estas cosas sean cumplidas. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo. Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como eran en los días antes del diluvio, estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, y no conocieron hasta que vino el diluvio y tomó a todos; así será también la venida del Hijo del hombre. (Mateo 24:32-39, modificado)

Os rogamos, hermanos, por a la venida del Señor nuestro, Jesús, el Cristo, y nuestro recogimiento a él, que no estáis afligidos pronto en vuestra mente, ni os conturbéis ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como si el día del Señor estuviera cerca. No os engañe nadie en ninguna manera; porque este día no vendrá sino que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, o es adorado; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios. ¿No os acordáis que cuando estaba con vosotros, os decía esto? Y vosotros sabéis qué es lo que lo impide ahora, para que a su tiempo se manifieste. Porque ya está obrando el misterio de iniquidad, solamente que el que ahora impide, impedirá hasta que sea quitado; y entonces será manifestado aquel malvado, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y con la claridad de su venida lo destruirá: aun el, quien vendrá según la operación de Satanás, con todo poder, y señales, y milagros mentirosos, y con todo engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para sean salvos. Por tanto, pues, enviará Dios a ellos delusión fuerte, para que crean a la mentira: para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, antes disfrutaron con la iniquidad. (II Tesalonicenses 2:1-12, modificado)

Ay, cuán grande es aquel día, tanto, que no hay otro semejante a él: es aun el tiempo de angustia para Jacob; mas de él será librado. Y será en aquel día, dice el SEÑOR de los ejércitos, que yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extraños no lo volverán más a poner en servidumbre; sino que servirán al SEÑOR su Dios, y a David su rey, el cual les levantaré. (Jeremías 30:7-9, modificado)

Y miré cuando él abrió el sexto sello, y he aquí fue hecho un gran terremoto; y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna fue hecha toda como sangre; Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra; como la higuera echa sus higos cuando es movida de gran viento. Y el cielo se apartó como un rollo que es envuelto; y todo monte e islas fueron movidas de sus lugares. Y los reyes de la tierra, y los hombres grandes, y los ricos, y los capitanes principales, y los fuertes, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las piedras de los montes; y decían a los montes y a las piedras: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira es venido, ¿y quién podrá estar delante de él? (Apocalipsis 6:12-17, modificado)

Y después de estas cosas vi cuatro ángeles que estaban sobre los cuatro ángulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Y vi otro ángel que subía del oriente, teniendo el sello del Dios vivo; y clamó con gran voz a los cuatro ángeles, a los cuales era dado hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que señalemos a los siervos de nuestro Dios en sus frentes. Y oí el número de los señalados: ciento cuarenta y cuatro mil señalados de todas las tribus de los hijos de Israel. (Apocalipsis 7:1-4, modificado)

Y daré poder a mis dos testigos, y ellos profetizarán por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Estas son los dos olivos, y los dos candeleros que están delante del Dios de la tierra. Y si alguno les quisiere herir, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno les quisiere hacer daño, es necesario que él sea así muerto. Estos tienen potestad de cerrar el cielo, que no llueva en los días de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quisieren. (Apocalipsis 11:3-6, modificado)

Y vi otro ángel volar por en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para que predicase a los que moran en la tierra, y a toda nación y tribu y lengua y pueblo, diciendo en alta voz: Temed a Dios, y dadle gloria; porque la hora de su juicio es venida; y adorad a aquel que ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas. (Apocalipsis 14:6-7, modificado)

Y yo me paré sobre la arena del mar, y vi una bestia subir del mar, que tenía siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia. Y la bestia que vi, era semejante a un leopardo, y sus pies como pies de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder, y su trono, y grande autoridad. Y vi una de sus cabezas como herida de muerte; y la llaga de su muerte fue curada; y toda la tierra maravillada, siguió a la bestia. Y adoraron al dragón que había dado la potestad a la bestia: y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante a la bestia, y quién podrá lidiar con ella? Y le fue dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y le fue dada potencia para continuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y los que moran en el cielo. Y le fue dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos: también le fue dada potencia sobre toda tribu y pueblo y lengua y gente. Y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fue muerto desde el principio del mundo. (Apocalipsis 13:1-8, modificado)

De los cuales también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, el Señor viene con diez miles de sus santos, a hacer juicio contra todos, y a convencer a todos los impíos de entre ellos de todas sus hechos impíos que han hecho impíamente, y de todas las palabras duras que los pecadores impíos han hablado contra él. (Judas 13-14, modificado)

Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una gran cadena en su mano. Y prendió al dragón, aquella serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo echó al abismo, y lo encerró, y selló sobre él, para que no engañe más a los naciones, hasta que mil años sean cumplidos; y después de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo. Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, que no adoraron la bestia, ni a su imagen, y que no recibieron su señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivirán y reinarán con el Cristo mil años. Mas los demás de los muertos no vivían otra vez hasta que sean cumplidos mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad en éstos; antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. (Apocalipsis 20:1-6, modificado)

Porque niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado es asentado sobre su hombro, y se llamará Maravilloso, Consejero, El Dios fuerte, El Padre Eterno, El Príncipe de Paz. Del aumento de su dominio y paz no tendrá fin, sobre el trono de David, y sobre su reino, para ordenarlo y establecerlo con juicio y de allí para siempre. El celo del SEÑOR de los ejércitos lo hará. (Isaías 9:6-7, modificado)

Y saldrá una vara del tronco de Jessé, y un Rama crecerá de sus raíces: Y reposará sobre él el Espíritu del SEÑOR, el espíritu de sabiduría y de entendimiento, el espíritu de consejo, y de fortaleza, el espíritu de conocimiento y del temor del SEÑOR. Y será listo de entendimiento en el temor del SEÑOR: y no juzgará según la vista de sus ojos; ni reprenderá según el oír de sus oídos: Sino que juzgará con justicia a los pobres, y reprenderá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el aliento de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fe cinto de sus riñones. Morará el lobo con el cordero, y el tigre con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. Y la vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño jugará sobre la cueva del áspid; y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna del basilisco. No harán mal, ni dañarán en todo mi santo monte: porque la tierra será llena del conocimiento del SEÑOR, como las aguas cubren el mar. (Isaías 11:1-9, modificado)

Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá para engañar los naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada, y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró. Y el diablo que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche para siempre jamás. (Apocalipsis 20:7-10, modificado)

Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo, serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella están, serán quemadas. Pues como sea así que todas estas cosas han de ser deshechas, ¿no conviene que vosotros seáis en santas y pías conversaciones, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos siendo encendidos, serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se fundirán? (II Pedro 3:10.12, modificado)

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fue hallado el lugar de ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar dio los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos: y fueran juzgados cada uno según sus obras. Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y todo aquel que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego. (Apocalipsis 20:11-15, modificado)

Pero esperamos cielos nuevos y tierra nueva, según sus promesas, en los cuales mora la justicia. (II Pedro 3:13)

Porque he aquí, que yo creo nuevos cielos y nueva tierra: de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo creo: porque he aquí, que yo creo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. (Isaías 65:17-19)

Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo haré, permanecerán delante de mí, dice el SEÑOR, así permanecerá vuestra simiente y vuestro nombre. Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dijo el SEÑOR. Y saldrán, y verán los cadáveres de los varones que se rebelaron contra mí, porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará; y serán abominables a toda carne. (Isaías 66:22-24, modificado)

Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no era. Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalén la nueva, que descendía de Dios del cielo, como la esposa preparada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios está con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos. Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas son pasadas. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. (Apocalipsis 21:1-5, modificado)

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