Derechos reservados 2004. Toda escritura es de las Sagradas Escrituras, traducidos por Casiodoro de Reina en de el año 1569, mas que si esté en conflicto con la versión de inglés, La King James Version. En este caso el pasaje de las Sagradas Escrituras de 1569 será modificado para estar de acuerdo con la King James Version y será anotada por una addenda, “modificado”, después del pasaje bíblico citado. Se puede copiar este artículo sin permiso del autor siempre que se copie y se use en su totalidad.
1. ¿Porqué la Escritura no describe los sufrimientos del Señor
Jesucristo en detalles gráficos?
2. ¿Porqué la Escritura no nos da detalles de los rasgos
físicos del Señor Jesucristo (ni le describe en bastante detalle
para poder identificarle positivamente si aparezca a
nosotros)?
3. ¿Porqué no hizo Abrahán un imagen, (un dibujo o cuadro ) o
explicar a Isaac cómo pareció el Señor?
4. ¿Porqué el Apóstol Juan no describió el rasgo del Señor
Jesús en su Evangelio ni en el libro de Apocalipsis?
5. ¿Es el Señor Jesucristo el Altisimo? ¿Verdad?
Pero Tomás, uno de los doce, que se llamaba Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron pues los otros discípulos: Hemos visto al Señor. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesus, las puertas cerradas, y se puso en medio, y dijo: Paz tengáis. Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y alarga acá tu mano, y métela en mi costado; y no quedes sin fe, mas creer. Entonces Tomás respondió, y le dijo: Señor mío, y Dios mío! Le dice Jesus: Porque me has visto, Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron y creyeron. (Juan 20:24-29, modificado)
Y se hacían la fiesta de la dedicación en Jerusalén; y era invierno; Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón. Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos hace que dudemos? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Les respondió Jesús: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí; mas vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna y nunca perecerán , y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno. (Juan 10:22-30, modificado)
Y viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (Mateo 16:13-17)
Es pues la fe, la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven. Porque por ésta alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido compuestos los mundos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve, de lo que no se veía. Por la fe, Abel ofreció a Dios mayor sacrificio que Caín; por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio a sus presentes, y difunto, aún habla por ella. Por la fe, Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:1-6)
Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea que estaba de Jerusalén sesenta estadios, llamada Emaús. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido. Y aconteció que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, e iba con ellos juntamente. Mas los ojos de ellos eran detenidos, para que no le conociesen. (Lucas 24:13-16)
El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halla a Felipe, al cual dijo: Sígueme. Y era Felipe de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dice: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Y le dijo Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo bueno? Le dice Felipe: Ven y ve. Jesús vio venir hacía sí a Natanael, y dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en el cual no hay engaño. Le dice Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús, y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi. Respondió Natanael, y le dijo: Rabí tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. (Juan 1:43-49)
Y dijo: Te ruego pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre; porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, para que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dice: A Moisés y a los profetas tienen; oigan a ellos. El entonces dijo: No, padre Abraham; mas si alguno fuere a ellos de los muertos, se enmendarán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos. (Lucas16:27-31)
Lo que es dado a los hijos de Dios para hacer es predicar la palabra, vivir piadoso y santo en este mundo malvado y sé obediente al Señor. Eso es todo. Los hijos del Señor son embajadores, no actores. Es el Señor que usará Su palabra que predicamos para conmover los corazones de la gente. Como dijo plenamente en el Antiguo Testamento:
Porque mis pensamientos no son como vuestros pensamientos; ni vuestros caminos, como mis caminos, dijo el SEÑOR. Como son más altos los cielos que la tierra, así son más altos mis caminos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia, y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace engendrar, y producir, y da simiente al que siembra, y pan al que come; así será mi Palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, mas hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. (Isaías 55: 8-11)
Pues, el poder es en la palabra, no en nosotros. La única cosa
que podemos hacer es impedir que la persona oye la palabra si no
presentamos un testimonio personal correcto y adecuado. Es
imperativo que recordemos que Moisés y muchos (si no todos) de
los profetas estuvieron muertos cuando Abraham dijo al rico “A
Moisés y a los profetas tienen; oigan a ellos.”
Hay un pensamiento final de la palabra de Dios antes de dirigirnos a como se edifica una doctrina, y al testimonio de tres hombres piadosos; es centrado en la quinta pregunta al principio de este articulo: ¿Es Jesucristo el Dios soberano?
Si es, ¿es lícito hacer imagen de Él, aun cuando Él ha tomado
forma del hombre? Después de todo, Su ministerio terrenal de ser
nacido en la carne no era la primera vez que apareció al hombre
en forma del hombre. Todavía, en ningún lugar en la Escritura
encuentro una descripción detallada, ni una representación de Su
aparencia que permitiría que alguien haga ningún modelo, cuadro,
dibujo o cualquiera otra representación de Él que estuviera
cierto de ninguna manera. ¿Porqué no?
Tal vez el siguiente pasaje explique y resume la razón:
Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy el SEÑOR tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, de los que me aborrecen, (Éxodo 20:1-5)
Por lo cual, amados míos, huid de la idolatría. (I Corintios 10:14)
Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. (Juan 6:40)
Este pasaje de la boca del Señor mismo es muy expresivo, “ todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna”. Pues es claro que la iglesia temprano equivocó por no hacer dibujos y cuadros del Señor Jesús para que todos vieran al “él” y creyeran.
¿Verdad?
No, de ninguna manera. Uno puede, y los Católicas si hacen,
interpretar mal los pasajes como esto, ( como en el caso de
“lavando los pies”), para establecer doctrinas que no son
agradables a Dios. De hecho de que muchas de las doctrinas que
existen en el “cristianismo” de hoy no le agrada a Dios. ¿Porqué?
Porque es edificado sobre otra fundación que no era por la
operación de fe. La operación de fe confirma lo que está escrito
en la palabra de Dios y para las cosas que no son claras, fe las
revelará los principios bíblicos que nos dirigirán por el camino
correcto. Fe nos dice que el Señor nunca violará Su palabra.
Pues, podemos ver que el pasaje de versículo 40 no nos dice
literalmente, ni físiamente, que alguien tiene que “ver” el Señor
Jesucristo ni Su imagen, (¿realmente nos da la Escritura una
descripción de Él?), para que ellos pueden ser salvos. No, hay
tantas pasajes que revelan que al ver directamente al Señor Jesús
en la carne no era, y no es garantía que alguien le conocerá. Eso
también es plenamente ilustrado por el mismo incidente que se
encuentra en el versículo 40.
Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: YO SOY el pan que descendió del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? (Juan 6:41-42, modificado)
Aunque los Judíos sabían la historia de Jesús y habían visto los milagros hecho por Él, no pudieron discerner quién era Él de verdad. Pues, el quid del asunto entero de estableciendo una doctrina es eso: La razón porque los discípulos del Señor Jesucristo no hizo, ni quisieran hacer, ningún imagen de Él, ni usaron nada para representarle de ninguna manera – aun a pesar de lo que dijo el Señor en el versículo 40, es porque no garantirá que nadie viniera a conocerle personalmente. Mas eso resultará en idolatría.
Y se le apareció el SEÑOR en el alcornocal de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda, cuando comenzaba el calor del día. Y alzó sus ojos, y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se inclinó hacia la tierra, Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo. Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón; después pasaréis, porque por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho. (Génesis 18:1-5)
Es notable que Abraham nunca describió la aparencia físico del
Señor a su hijo Isaac, ni lo encontró prudente el Señor para
exigir que Moisés escribiera ninguna descripción del Señor en los
primeros cinco libros de la Escritura.
Ejemple de Isaías.
En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. (Isaías 6:1)
Tampoco describió Isaías la aparencia física del Señor, aunque, sin duda, le vio.
Ejemplo de Juan
Yo fui en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy Alfa y Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete Iglesias que están en Asia: a Efeso, y a Esmirna, y a Pérgamo, y a Tiatira, y a Sardis, y a Filadelfia, y a Laodicea. Y me volví a ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro; y en medio de los siete candeleros, uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por los pechos con una cinta de oro. Y su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve; y sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al latón fino, ardientes como en un horno; y su voz como ruido de muchas aguas.
Y tenía en su diestra siete estrellas; y de su boca salía una espada aguda de dos filos. Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Y cuando yo le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; Yo soy el primero y el último; y el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siempre jamás, Amén. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte. (Apocalipsis 1:10-18, modificado)
Otra vez, Juan, el discípulo quien Jesús amaba, no dio ninguna
descripción del rasgo físico del Señor. Sino, describe la gloria
del Señor y su humildad – los dos puede ser discernido
espiritualmente.
El Engaño de Satanás
Eso es lo que temo: Que en este hora tarde, mucho son engañados y llevados por el camino mal por la emoción. La televisión y las películas, (realmente todo estímulo visual) podría ser poderoso. El individuo que dijo “un cuadro vale como mil palabras” nunca contó la historia entera. Realmente, si el cuadro es tergiversado, la historia que lleva estará tergiversada también. Estoy familiarizado con el uso de la propaganda y el hecho de que los fotoperiodistas son usados por un lado or otro para crear agitación emocional y para persuadir a las personas para apoyar un lado o otro en un conflicto. ¿Porque? Porque los cuadros tienen el poder para estimular a las emociones y pueden ser utilizados para ilustrar selectivamente lo equivocado. Es fácil aislar una tema y quitarla del contexto apropiado con al fotografía. Eso aplica también al cine.
En el contexto del discurso arriba, me gustaría hacer una
pregunta para que considiera: Fuera del hecho de que Jesús es
Dios (y pues para representarle es cuestionable) ¿cuál Jesús
representó Mel Gibson en esa película? El motivo por la pregunta
es debido al siguiente pasaje de la Escritura:
Would to God ye could bear with me a little in my folly:
and indeed bear with me. For I am jealous over you with godly
jealousy: for I have espoused you to one husband, that I may
present you as a chaste virgin to Christ. But I fear,
lest by any means, as the serpent beguiled Eve through his
subtilty, so your minds should be corrupted from the simplicity
that is in Christ. For if he that cometh preacheth another Jesus,
whom we have not preached, or if ye receive another
spirit, which ye have not received, or another gospel, which ye
have not accepted, ye might well bear with him. (II
Corinthians 11:1-4)
Why was the apostle Paul so concerned? In the following passage
from the same chapter, he clarifies:
Mas lo que hago, lo haré aún, para quitar la ocasión de aquellos que la desean para ser hallados semejantes a nosotros en lo que se glorían. Porque estos falsos apóstoles, son obreros fraudulentos, transfigurándose en apóstoles del Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz. Así que, no es mucho si sus ministros se transfiguran como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (II Corintios 11:12-15)
Tenemos que recordar que Satanás es más que dispuesto para imitar al Señor para el proposito de llevar la gente aparte de la salvación. La manera más efectivo de hacer esto es para hacerles creer en un Jesús falso – una que solo le da poder para hacer las “buenas obras” necesarias para llegar al cielo. En vez de predicar el Jesús verdadero que pago en total el precio de nuestros pecados en la cruz. Cuando el Señor Jesús dijo “consumado es” y se murió, significó que no necesitaré hacer ninguna obra para alcanzar la savación, (algo que nunca pudiera hacer). (¿Dejó Mel Gibson esta declaración en la película? ¿Lo notó alguien dentro de la emoción del momento?)
Para los que son creyentes, es esencial recordar que Satanás ha falsificado casi todo de la obra del Señor – incluyendo redefiniendo la fe para hacerla solo una obra. Como creyentes, debemos también recordar que Satanás conoce la Escritura mejor que nosotros. (Después de todo, intentó de usar las palabras del Señor contra Él mismo.)
Los Mandamientos del Señor
Como hijo del Señor, estoy consiente de que el Señor me ha instruido que si le amo, debo guardar Sus mandamientos. (I Juan 14:15,21) y él se me manifiesta. Uno de Sus mandamientos que se encuentra en II Corintios trata de las cosas inmundas. Para entender este mandamiento de particular, busqué la palabra, limpia para entender más mejor que significa “inmundo”, (después de todo, si algo no es limpio, tiene que ser inmundo). Lo que encontré es que “inmundo” significa algo impuro manchado, poco claro o mancillada. En otras palabras, pudiéramos decir que un evangelio poco claro, o tergiversado, es inmundo. Aun más, un evangelio tergiversado por propósito, es inmundo.
En la Escritura, es claro lo que es el Evangelio. Pues,
cualquier que no se lo adherir estrictamente a la descripción
bíblica del Evangelio es un evangelio inmundo, y pues una cosa
sucia. Es cierto.
No os juntéis en yugo con los incrédulos; porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia tiene el Cristo con Belial? ¿O qué parte el fiel con el incrédulo? ¿Y qué consentimiento el templo de Dios con los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis cosa inmunda; y yo os recibiré, y seré a vosotros Padre, y vosotros me seréis a mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. (II Corintios 6:14-18, modificado)
Ahora, ¿qué es tocar? Si sentamos y absorbamos un mensaje dentro de nuestras mentes, es ciertamente más que tocar, ¿verdad? ¿Cómo pues, puede el Señor estar feliz con migo si desobedezco Su mandamiento directo? ¿Piensa usted que el Señor debería bendecir a alguien por su desobediencia?
Para concluir
Para mí, la Escritura es muy expresa y clara en cuenta del Señor Jesucristo. I sé quién es por fe. Sabía quién era la noche que fui salvo por Él y Su obra en la cruz. ¿Cómo sabía? Por el instrumento y operación de fe. Sé de Su sufrimiento por fe, y no necesito una película para “hacerlo real” a mí. Yo sé que por la Escritura que debo andar por fe, y no por la vista, como está escrito: “(porque por fe andamos, no por vista)”; II Corintios 5:7)
También sé que debo huir de la idolatría, y no la tolerar. Me
dice por implicación que yo no estuviera ser bastante poderoso
para resistir la tentación de idolatría; por eso tengo que huir,
como está escrito: “Por lo cual, amados míos, huid de la
idolatría.” (I Corintios 10:14)
Y por fin, me dice que no me gloríe en nada más que el conocimiento del Señor. Debía ser humilde, y no orgulloso, del conocimiento y entendimiento de Su palabra que me ha dado, porque también está escrito: “Así dijo el SEÑOR: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni se alabe el valiente en su valentía, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy el SEÑOR, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra, porque estas cosas quiero, dijo el SEÑOR. (Jeremías 9:23-24)
Pues, esta película, y las películas religiosas en general,
son dañosas a la fe y su operación. Por estas cosas, no puedo ver
esta película, ni cualquiera otra película o drama que representa
la vida y obra del Señor Jesucristo porque es plenamente
desagradable al SEÑOR.
Finis