“La Pasión” — Películas Religiosas y la Fe
por Paul W. Davis

Derechos reservados 2004. Toda escritura es de las Sagradas Escrituras, traducidos por Casiodoro de Reina en de el año 1569, mas que si esté en conflicto con la versión de inglés, La King James Version. En este caso el pasaje de las Sagradas Escrituras de 1569 será modificado para estar de acuerdo con la King James Version y será anotada por una addenda, “modificado”, después del pasaje bíblico citado. Se puede copiar este artículo sin permiso del autor siempre que se copie y se use en su totalidad.

Introducción: Antes de empezar, sé que la posición mía como se presenta aquí será controversial para muchos. Sé que hay muchos que se llaman Bautistas fundamentales, independientes han visto esa película. Muchos, incluyendo pastores y misioneros propugnarán que la vean. Sé, también, que muchas han escrito en contra de esta película y no es difícil encontrar varias razones para que no se deba ir a esta película. Sin embargo, quiero abordar esta película del punta de vista que no he visto todavía sobre ella – el punto de vista de la fe. La posición mía es basada sola en la palabra de Dios. Después de una búsqueda cuidadosa para el sentido del Señor en cuenta de esta película, (es una película católica que presenta un Jesús católico, basada en escritura y escritas corruptas), encontré que actualmente una razón más fuerte de esta de que es católica para que no se la vea. En realidad, lo que encontré fue un poco inquietante.

Para empezar, hay algunos preguntas que quisiera hacer para su consideración.

1. ¿Porqué la Escritura no describe los sufrimientos del Señor Jesucristo en detalles gráficos?

2. ¿Porqué la Escritura no nos da detalles de los rasgos físicos del Señor Jesucristo (ni le describe en bastante detalle para poder identificarle positivamente si aparezca a nosotros)?

3. ¿Porqué no hizo Abrahán un imagen, (un dibujo o cuadro ) o explicar a Isaac cómo pareció el Señor?

4. ¿Porqué el Apóstol Juan no describió el rasgo del Señor Jesús en su Evangelio ni en el libro de Apocalipsis?

5. ¿Es el Señor Jesucristo el Altisimo? ¿Verdad?


Para empezar de contestar estas preguntas y ver de cuál perspectivo hablo, he incluido algunos pasajes de la Escritura que son ligados por una tema particular.

En el capítulo vigésimo del Evangelio de Juan, nos relata el reto a Tomás. Aparentemente, Tomás tuvo un problema común – no creía sino que le vio cara a cara al Señor Jesucristo y a las marcas identificables de Su sufrimiento.

Pero Tomás, uno de los doce, que se llamaba Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron pues los otros discípulos: Hemos visto al Señor. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesus, las puertas cerradas, y se puso en medio, y dijo: Paz tengáis. Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y alarga acá tu mano, y métela en mi costado; y no quedes sin fe, mas creer. Entonces Tomás respondió, y le dijo: Señor mío, y Dios mío! Le dice Jesus: Porque me has visto, Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron y creyeron. (Juan 20:24-29, modificado)


Favor de notar, en este pasaje la reprimenda que el Señor le dio a Tomás cuando le dijo “no quedes sin fe, mas creer.” El problema de Tomás fue que faltó de ejercer la fe que le ha dado el Señor. Sin embargo, debemos notar lo que el Señor dijo inmediatamente después de que le reprendió y de Tomás hizo la confesión al Señor: “Porque me has visto, Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron y creyeron.” Es esta declaración que debe poner en cuestión cualquier deseo que tememos para ver alguna representación de la vida obra del Señor Jesucristo fuera de la Escritura.

La carencia de identificar al Señor Jesucristo y reconocer quién es no es algo nuevo en este tierra. Mientras que el Señor Jesús estaba en medio de Su ministerio terrenal mucha gente no sabían quién era y se le dijeron plenamente. Una ocasión sucedió en la fiesta de la dedicación:

Y se hacían la fiesta de la dedicación en Jerusalén; y era invierno; Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón. Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos hace que dudemos? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Les respondió Jesús: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí; mas vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna y nunca perecerán , y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno. (Juan 10:22-30, modificado)


Tengo muchos motivos para que uso este pasaje: Frequentemente, lo uso para demonstrar que la salvación es eterna y no se puede perder porque el Señor les guarda a los que están nacidos de nuevo en Su mano y nadie, (incluyendo la persona misma) puede quitarles de la mano del Señor. También lo uso para demonstrar que solo los que pertenecen al Señor pueden “oír Su voz” en la Escritua. Sin embargo, ahora quiero enfocar en la pregunta y cuestión que hicieron los judíos: “¿Hasta cuándo nos hace que dudemos? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.”. Es aparente que los Judíos estaban mirando directamente a la cara del Señor pero no pudieron distinguir que El era el Mesías, el Hijo de Dios. El porqué nos es dado por la respuesta del Señor a ellos, y por extensión, a nosotros: “ Les respondió Jesús: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí; mas vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.” Lo horrible de eso es que les ha dicho varias veces quién era y lo probaba por Su vida y obra – pero no pudieron creer que el hombre a quién miraban era, en verdad, el Hijo de Dios.

¿Porqué no? ¿Es solo porqué no creyeran? ¿A quién lo es dado la habilidad de identificar y conocer al Señor Jesucristo? ¿No podrían todos identificar al Señor Jesucristo? ¿No quisiera el Señor que todos sean salvos? Es cierto que el Señor desea que todos se arrepienten y sean salvos. Sin embargo, no revelará quién es a cualquier, y no usa métodos mundiales para proveer la revelación.

Uno de los pasajes más importante en al Escritura acerca de la fundación de la iglesia también contiene una verdad espiritual importante acerca de reconociendo quién es el Señor Jesucristo. En Mateo, capítulo 16, el Señor cuestiona a sus discípulos de Su identidad:

Y viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (Mateo 16:13-17)


La clave en este pasaje, es el hecho de que Pedro Simón sabía quién era el Señor porque Dios el Padre le ha revelado la identidad de Jesús por fe. Eso provee un contraste al testimonio de los judíos en Juan, capítulo 10, que no pudieron discerner realmente quien era el Señor. Para entender esta dicotomía es necesario que se nota la formulación exacta de la respuesta del Señor a Simón: “Porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” Esa es una descripción más práctica de toda de la operación del instrumento que se llama fe. Es esencial que entienda que nada terrenal, ni mundial, puede revelar a nadie quien es el Señor Jesucristo. No, este entendimiento y conocimiento es limitado estrictamente a la operación de fe.

La necesidad de la fe y su eficacia para revelar la verdad espiritual es dado en Hebreos, capítulo 11. Para que no será demasiado largo, solo usé los primeros seis versículos del capítulo porque pertenecen de particular a este discurso.


Es pues la fe, la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven. Porque por ésta alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido compuestos los mundos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve, de lo que no se veía. Por la fe, Abel ofreció a Dios mayor sacrificio que Caín; por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio a sus presentes, y difunto, aún habla por ella. Por la fe, Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:1-6)


Aunque no estábamos presente, si usemos la fe que el Señor nos confiere al oír Su palabra, entenderemos y sabemos la verdad de cómo este mundo, y el universo alrededor, fueron hechos. Por el instrumento y la operación de la fe, Abel sabía que la manera apropiada de honrar a Dios era por ofrecer un sacrificio de sangre del rebaño para mostrar un cuadro del sacrificio del Señor que vendrá en el futuro distante. Caín, quien no tenía fe, ofreció un sacrificio que se agradeció a si mismo, no el Señor. Caín, por motivo terrenal, ofreció lo que él pensó honrara a Dios, sin el discernimiento del propósito de un sacrificio específico de sangre. Aunque no nos dice mucho de Enoc, es claro que la fe y su operación fueron esenciales en su habilidad de agradecer a Dios. Por fin, nos avisa que si no usamos la fe para saber y entender la verdad que Dios nos ha dado por su Palabra, no podemos agradecerle de ninguna manera. Sino, sin fe, y su operación, es imposible agradecerle a Dios no importa cuan buenos se ve a los hombres.

En el siguiente pasaje, encontramos que la fe es esencial, aun por el creyente, para discerner cuándo el Señor nos habla por Su palabra y para saber por cierto que es el Señor mismo que nos revela algo y ha puesto versículos en nuestro mente. Después de todo, Satanás conoce la Escritura mejor de nosotros y no tiene ningún problema en usar la Escritura para engañarnos para hacer algo para él, y para el detrimento del evangelio.

Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea que estaba de Jerusalén sesenta estadios, llamada Emaús. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido. Y aconteció que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, e iba con ellos juntamente. Mas los ojos de ellos eran detenidos, para que no le conociesen. (Lucas 24:13-16)


Es interesante que estos son dos discípulos que andaban son el Señor por mucho tiempo antes de Su crucifixión. Pero ahora, solo tres días después, no pueden identificar a Él cuando les acerca en el camino hasta Emaús. La Escritura declara plenamente que sus ojos son cerrados y no pueden percibir quién es Él. Sino están un poco sorprendidos cuando el Señor Jesús les pregunta porqué están deprimidos. En los versículos que siguen, no dice que el Señor les regañó, o reprendió por la dureza de su corazón.

Es esta dureza del corazón que les previene a los discípulos del Señor discernir quién era Él en este momento. Pues, podemos ver que el Señor no tiene obligación de revelarse a los que no le creen. Aun más, lo que se enseña aquí es que la aparición del Señor era algo discernida inmediatamente, ni recordado. Tiendo mirarlo un poco raro que solo tres días después de que el Señor fue crucificado que Sus propios discípulos, que andaba con Él virtualmente cada día por tres años, no pudieron identificarle.

Lo que eso me dice es que cualquiera depicción del Señor Jesucristo, siendo dibujo, cuadro, drama o película, sera equivocada – hasta lo extrema. Además, no ayudará a la gente para identificarle y llegar al conocimiento al Señor Jesucristo como su Señor y Salvador. ¿Porqué? Por el testimonio de Nataniel que sigue.

El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halla a Felipe, al cual dijo: Sígueme. Y era Felipe de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dice: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Y le dijo Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo bueno? Le dice Felipe: Ven y ve. Jesús vio venir hacía sí a Natanael, y dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en el cual no hay engaño. Le dice Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús, y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi. Respondió Natanael, y le dijo: Rabí tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. (Juan 1:43-49)


Tenemos que hacer la pregunta: ¿Cómo sabía Natanael que el Señor Jesucristo era el Hijo de Dios? Es sencilla la respuesta, y no tiene nada que ver con aparencia ni emoción. Sino, tiene todo que ver con el instrumento de fe. Natanael discernió la identidad del Señor Jesús por el instrumento y la operación de fe.

Es la fe que revela la persona del Señor Jesucristo – de los Escrituras. Lo que dijo Abrahán al hombre rico en infierno es vital para entender porqué tantas “ renacimiento s espirituales” y esfuerzos evangelistas nunca funcionan, ni producen un efecto que duradero.

Y dijo: Te ruego pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre; porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, para que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dice: A Moisés y a los profetas tienen; oigan a ellos. El entonces dijo: No, padre Abraham; mas si alguno fuere a ellos de los muertos, se enmendarán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos. (Lucas16:27-31)


La lógica que uso el hombre rico es típica a la de casi todo el mundo – que una emoción fuerte les impresionan tanto para que arrepintieran y creyeran. Sin embargo, la desaprobación de este método por Dios, (y pues por Abraham), es muy aparente. La respuesta de Abraham es critica a los que quieran impresionar a alguien y pues “hacerles creer” el Evangelio – no funcionara. Dios usaría ciertos eventos que Él ha traído a la vida de una persona para moverles a oír el Evangelio. Sin embargo, no es dado a nosotros, por Dios, que fabricamos evento emocionales para intentar de alcanzar un estado cierto en una persona para que por lo cual oiga. Solo el Señor sabe lo que movería a una persona hasta Él, y lo que no. No sabemos nosotros.

Lo que es dado a los hijos de Dios para hacer es predicar la palabra, vivir piadoso y santo en este mundo malvado y sé obediente al Señor. Eso es todo. Los hijos del Señor son embajadores, no actores. Es el Señor que usará Su palabra que predicamos para conmover los corazones de la gente. Como dijo plenamente en el Antiguo Testamento:


Porque mis pensamientos no son como vuestros pensamientos; ni vuestros caminos, como mis caminos, dijo el SEÑOR. Como son más altos los cielos que la tierra, así son más altos mis caminos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia, y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace engendrar, y producir, y da simiente al que siembra, y pan al que come; así será mi Palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, mas hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. (Isaías 55: 8-11)

 

Pues, el poder es en la palabra, no en nosotros. La única cosa que podemos hacer es impedir que la persona oye la palabra si no presentamos un testimonio personal correcto y adecuado. Es imperativo que recordemos que Moisés y muchos (si no todos) de los profetas estuvieron muertos cuando Abraham dijo al rico “A Moisés y a los profetas tienen; oigan a ellos.”

Hay un pensamiento final de la palabra de Dios antes de dirigirnos a como se edifica una doctrina, y al testimonio de tres hombres piadosos; es centrado en la quinta pregunta al principio de este articulo: ¿Es Jesucristo el Dios soberano?


Si es, ¿es lícito hacer imagen de Él, aun cuando Él ha tomado forma del hombre? Después de todo, Su ministerio terrenal de ser nacido en la carne no era la primera vez que apareció al hombre en forma del hombre. Todavía, en ningún lugar en la Escritura encuentro una descripción detallada, ni una representación de Su aparencia que permitiría que alguien haga ningún modelo, cuadro, dibujo o cualquiera otra representación de Él que estuviera cierto de ninguna manera. ¿Porqué no?

Tal vez el siguiente pasaje explique y resume la razón:

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy el SEÑOR tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, de los que me aborrecen, (Éxodo 20:1-5)

Por lo cual, amados míos, huid de la idolatría. (I Corintios 10:14)


Estableciendo la Doctrina

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. (Juan 6:40)


Este pasaje de la boca del Señor mismo es muy expresivo, “ todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna”. Pues es claro que la iglesia temprano equivocó por no hacer dibujos y cuadros del Señor Jesús para que todos vieran al “él” y creyeran.

¿Verdad?

No, de ninguna manera. Uno puede, y los Católicas si hacen, interpretar mal los pasajes como esto, ( como en el caso de “lavando los pies”), para establecer doctrinas que no son agradables a Dios. De hecho de que muchas de las doctrinas que existen en el “cristianismo” de hoy no le agrada a Dios. ¿Porqué? Porque es edificado sobre otra fundación que no era por la operación de fe. La operación de fe confirma lo que está escrito en la palabra de Dios y para las cosas que no son claras, fe las revelará los principios bíblicos que nos dirigirán por el camino correcto. Fe nos dice que el Señor nunca violará Su palabra.

Pues, podemos ver que el pasaje de versículo 40 no nos dice literalmente, ni físiamente, que alguien tiene que “ver” el Señor Jesucristo ni Su imagen, (¿realmente nos da la Escritura una descripción de Él?), para que ellos pueden ser salvos. No, hay tantas pasajes que revelan que al ver directamente al Señor Jesús en la carne no era, y no es garantía que alguien le conocerá. Eso también es plenamente ilustrado por el mismo incidente que se encuentra en el versículo 40.

Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: YO SOY el pan que descendió del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? (Juan 6:41-42, modificado)

 

Aunque los Judíos sabían la historia de Jesús y habían visto los milagros hecho por Él, no pudieron discerner quién era Él de verdad. Pues, el quid del asunto entero de estableciendo una doctrina es eso: La razón porque los discípulos del Señor Jesucristo no hizo, ni quisieran hacer, ningún imagen de Él, ni usaron nada para representarle de ninguna manera – aun a pesar de lo que dijo el Señor en el versículo 40, es porque no garantirá que nadie viniera a conocerle personalmente. Mas eso resultará en idolatría.


El ejemplo de Abraham

Y se le apareció el SEÑOR en el alcornocal de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda, cuando comenzaba el calor del día. Y alzó sus ojos, y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se inclinó hacia la tierra, Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo. Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón; después pasaréis, porque por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho. (Génesis 18:1-5)


Es notable que Abraham nunca describió la aparencia físico del Señor a su hijo Isaac, ni lo encontró prudente el Señor para exigir que Moisés escribiera ninguna descripción del Señor en los primeros cinco libros de la Escritura.

Ejemple de Isaías.

En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. (Isaías 6:1)


Tampoco describió Isaías la aparencia física del Señor, aunque, sin duda, le vio.


Ejemplo de Juan


Yo fui en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy Alfa y Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete Iglesias que están en Asia: a Efeso, y a Esmirna, y a Pérgamo, y a Tiatira, y a Sardis, y a Filadelfia, y a Laodicea. Y me volví a ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro; y en medio de los siete candeleros, uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por los pechos con una cinta de oro. Y su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve; y sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al latón fino, ardientes como en un horno; y su voz como ruido de muchas aguas.

Y tenía en su diestra siete estrellas; y de su boca salía una espada aguda de dos filos. Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Y cuando yo le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; Yo soy el primero y el último; y el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siempre jamás, Amén. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte. (Apocalipsis 1:10-18, modificado)


Otra vez, Juan, el discípulo quien Jesús amaba, no dio ninguna descripción del rasgo físico del Señor. Sino, describe la gloria del Señor y su humildad – los dos puede ser discernido espiritualmente.

El Engaño de Satanás


Eso es lo que temo: Que en este hora tarde, mucho son engañados y llevados por el camino mal por la emoción. La televisión y las películas, (realmente todo estímulo visual) podría ser poderoso. El individuo que dijo “un cuadro vale como mil palabras” nunca contó la historia entera. Realmente, si el cuadro es tergiversado, la historia que lleva estará tergiversada también. Estoy familiarizado con el uso de la propaganda y el hecho de que los fotoperiodistas son usados por un lado or otro para crear agitación emocional y para persuadir a las personas para apoyar un lado o otro en un conflicto. ¿Porque? Porque los cuadros tienen el poder para estimular a las emociones y pueden ser utilizados para ilustrar selectivamente lo equivocado. Es fácil aislar una tema y quitarla del contexto apropiado con al fotografía. Eso aplica también al cine.


En el contexto del discurso arriba, me gustaría hacer una pregunta para que considiera: Fuera del hecho de que Jesús es Dios (y pues para representarle es cuestionable) ¿cuál Jesús representó Mel Gibson en esa película? El motivo por la pregunta es debido al siguiente pasaje de la Escritura:

Would to God ye could bear with me a little in my folly: and indeed bear with me. For I am jealous over you with godly jealousy: for I have espoused you to one husband, that I may present you as a chaste virgin to Christ. But I fear, lest by any means, as the serpent beguiled Eve through his subtilty, so your minds should be corrupted from the simplicity that is in Christ. For if he that cometh preacheth another Jesus, whom we have not preached, or if ye receive another spirit, which ye have not received, or another gospel, which ye have not accepted, ye might well bear with him. (II Corinthians 11:1-4)


 


Why was the apostle Paul so concerned? In the following passage from the same chapter, he clarifies:

Mas lo que hago, lo haré aún, para quitar la ocasión de aquellos que la desean para ser hallados semejantes a nosotros en lo que se glorían. Porque estos falsos apóstoles, son obreros fraudulentos, transfigurándose en apóstoles del Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz. Así que, no es mucho si sus ministros se transfiguran como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (II Corintios 11:12-15)


Tenemos que recordar que Satanás es más que dispuesto para imitar al Señor para el proposito de llevar la gente aparte de la salvación. La manera más efectivo de hacer esto es para hacerles creer en un Jesús falso – una que solo le da poder para hacer las “buenas obras” necesarias para llegar al cielo. En vez de predicar el Jesús verdadero que pago en total el precio de nuestros pecados en la cruz. Cuando el Señor Jesús dijo “consumado es” y se murió, significó que no necesitaré hacer ninguna obra para alcanzar la savación, (algo que nunca pudiera hacer). (¿Dejó Mel Gibson esta declaración en la película? ¿Lo notó alguien dentro de la emoción del momento?)

Para los que son creyentes, es esencial recordar que Satanás ha falsificado casi todo de la obra del Señor – incluyendo redefiniendo la fe para hacerla solo una obra. Como creyentes, debemos también recordar que Satanás conoce la Escritura mejor que nosotros. (Después de todo, intentó de usar las palabras del Señor contra Él mismo.)


Los Mandamientos del Señor

Como hijo del Señor, estoy consiente de que el Señor me ha instruido que si le amo, debo guardar Sus mandamientos. (I Juan 14:15,21) y él se me manifiesta. Uno de Sus mandamientos que se encuentra en II Corintios trata de las cosas inmundas. Para entender este mandamiento de particular, busqué la palabra, limpia para entender más mejor que significa “inmundo”, (después de todo, si algo no es limpio, tiene que ser inmundo). Lo que encontré es que “inmundo” significa algo impuro manchado, poco claro o mancillada. En otras palabras, pudiéramos decir que un evangelio poco claro, o tergiversado, es inmundo. Aun más, un evangelio tergiversado por propósito, es inmundo.


En la Escritura, es claro lo que es el Evangelio. Pues, cualquier que no se lo adherir estrictamente a la descripción bíblica del Evangelio es un evangelio inmundo, y pues una cosa sucia. Es cierto.

No os juntéis en yugo con los incrédulos; porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia tiene el Cristo con Belial? ¿O qué parte el fiel con el incrédulo? ¿Y qué consentimiento el templo de Dios con los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis cosa inmunda; y yo os recibiré, y seré a vosotros Padre, y vosotros me seréis a mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. (II Corintios 6:14-18, modificado)

 

Ahora, ¿qué es tocar? Si sentamos y absorbamos un mensaje dentro de nuestras mentes, es ciertamente más que tocar, ¿verdad? ¿Cómo pues, puede el Señor estar feliz con migo si desobedezco Su mandamiento directo? ¿Piensa usted que el Señor debería bendecir a alguien por su desobediencia?


Para concluir

Para mí, la Escritura es muy expresa y clara en cuenta del Señor Jesucristo. I sé quién es por fe. Sabía quién era la noche que fui salvo por Él y Su obra en la cruz. ¿Cómo sabía? Por el instrumento y operación de fe. Sé de Su sufrimiento por fe, y no necesito una película para “hacerlo real” a mí. Yo sé que por la Escritura que debo andar por fe, y no por la vista, como está escrito: “(porque por fe andamos, no por vista)”; II Corintios 5:7)


También sé que debo huir de la idolatría, y no la tolerar. Me dice por implicación que yo no estuviera ser bastante poderoso para resistir la tentación de idolatría; por eso tengo que huir, como está escrito: “Por lo cual, amados míos, huid de la idolatría.” (I Corintios 10:14)

Y por fin, me dice que no me gloríe en nada más que el conocimiento del Señor. Debía ser humilde, y no orgulloso, del conocimiento y entendimiento de Su palabra que me ha dado, porque también está escrito: “Así dijo el SEÑOR: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni se alabe el valiente en su valentía, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy el SEÑOR, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra, porque estas cosas quiero, dijo el SEÑOR. (Jeremías 9:23-24)


Pues, esta película, y las películas religiosas en general, son dañosas a la fe y su operación. Por estas cosas, no puedo ver esta película, ni cualquiera otra película o drama que representa la vida y obra del Señor Jesucristo porque es plenamente desagradable al SEÑOR.


Finis