Increíble

Hay algunas cosas en este mundo que simplemente no puedo entender. Principalmente, pertenecen a los pensamientos de los hombres y sus acciones cuando se enfrontan con un ultimátum. Quisiera que no fuera tan desconcertante, pero es, y la Escritura cuenta ejemplos de decisiones hechas por hombres que se describen en una sola maneras: necias y estúpidas.

Un ejemplo es Caín y su respuesta al SEÑOR Dios cuando rechazó su ofrenda:

Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra ofrenda al SEÑOR. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de su grosura. Y tuvo respeto el SEÑOR a Abel y a su ofrenda; Mas a Caín y a su ofrenda no tuvo respeto. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Y el SEÑOR dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha decaído tu rostro? Si hicieres bien, será acepto; y si no hicieres bien, a las puertas duerme el pecado, y a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Y habló Caín a su hermano Abel; y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató. (Génesis 4:3-8, modificado)

Aquí tenemos la historia famosa de la respuesta de Caín al rechazo, y de la instrucción subsiguiente del SEÑOR de cómo puede ser aceptado. Parece bastante sencillo y franco. Después de todo, solo es requerido que Caín haga el sacrificio de la manera que el SEÑOR le instruyó y será aceptado, y todo será bien. De verdad, es tan sencillo que podríamos describirlo como: “haga lo que le dice”.

El problema es, Caín no lo hizo.

Bueno, simplemente siendo desobediente sería bastante mal si uno desea ser aceptado por el SEÑOR. Pero lo que hizo Caín era mucho más peor que eso. En vez de dejar Abel en paz y separarse de todos para vivir su propio vida, Caín decidió, (por cualquiera razón), eliminar su hermano – matandole.

Eso sí, arregló todo. Pues Caín no tiene que ver el sacrificio aceptado de su hermano nada más, ni su propio rechazo. No, la situación nunca volverá suceder. Problema arreglado, ¿Verdad?

No, de ninguna manera. Actualmente, (y sé que ya lo sabemos) la decisión de Caín y su acción subsiguiente, aseguró que su problema fuera peor – y sí era. Ahora Caín es homicida, y marginado, buscado por sus familiares por el asesinato de uno de ellos. Caín también demostró que era persona de poca confianza. Además, la Escritura cuenta que el destino de Caín fue una eternidad de tormenta.

Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros.

No como Caín, que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano eran justas. (I Juan 3:11-12, modificado)

Tal vez esta referencia nos da entendimiento de porqué Caín fue empeñado en no volviéndose para hacer simplemente lo que debía. La declaración, “No como Caín, que era del maligno” nos dice que Caín seguía al diablo, y hacía todo lo el diablo le decía. Caín, igual como el diablo, era sin piedad, y como el diablo, aborreció todo que lo recto que Abel hizo.

Pero, ese no fue el único ejemplo en el cual individuos les fue dada la libertad de escoger volverse o sean destruidos, y la respuesta era completamente sin sentido.

Ahora, pues, habla a los hombres de Judá, y a los moradores de Jerusalén, diciendo: Así dijo el SEÑOR: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; vuélvaos ahora cada uno de su mal camino, y haced bien vuestros caminos y vuestras obras. Y dijeron: No hay esperanza: porque en pos de nuestros recursos iremos, y hiciéramos cada uno la imaginación de su malvado corazón. (Jeremías 18:11-12, modificado)

Vuélvaos, o sea destruido – la decisión es vuestra.

No hay esperanza.

¡Increíble! Cada vez que leo este pasaje me deja sin saber qué decir por el hecho de que no están dispuestos aun considerar volverse y hacer lo recto. Sabe, puedo entender si uno se pare y pelea por algo que sabe por cierto es la verdad. Pero, los hombre de Judá y Jerusalén sabían que lo que estaban haciendo no era en conformidad con la ley. Sabían que estaban en contra del Convenio. Todavía, insistieron hacerlo – aun cuando les avisó plenamente que la destrucción vendría si ellos no se arrepentían inmediatamente.

Pero su respuesta fue: No hay esperanza.

Sí, hay. Lo único que tienen que hacer es volverse.

¡No hay esperanza!

Increíble. No estaban dispuestos a arrepentirse y volverse de lo malo, y pues, precaverse del juicio de Dios. Totalmente mal dispuestos. No hay aun poco deseo de arrepentirse y volverse. No, aunque el SEÑOR Dios les extendía la mano, esta opción no es aun puesto en la mesa de negociaciones.

¡Increíble!

Tal vez, no debo estar tan sorprendido. Después de todo, en los Estados Unidos nos encontramos en algunos eventos que solo pueden ser atribuidos al juicio de Dios por causa de nuestra maldad. Pero todavía hay muchos, (realmente la mayoridad) que simplemente rechazan creer lo que dice la Escritura en cuanto del juicio de Dios. Lo triste de todo esto es que muchos de ellos llevan el nombre “cristiano” y asisten iglesias, y proclaman “Cristo” y a la vez participan de cosas tan malvadas que hay. Se ve la situación desesperanzada cuando les vea andar vestidos con inmodestia, (casi desnudos), y juran que “sirven a Dios”, mientras que llevan pantalones apretados que parecen como pintura, y otra ropa que solo parece que es ropa. También, entábleles en conversación y ve tan frecuentemente hacen referencia a programas impíos y profanos del televisor, películas y música. De verdad, su interés queda en otro lugar fuera de la Biblia. Pero, sirven a Dios, pregúntales.

Me pregunto lo que pensara Jeremías de los Estados Unidos. Sabiendo del patrimonio de los Estados Unidos, y su foco fuerte en las cosas de Dios, (aunque imperfecto) de los Estados Unidos en los primeros años, hay un contraste entre entonces y ahora, y no tiene nada de ver con la tecnología. Sin embargo, tiene todo que ver con los corazones de la gente – especialmente los que reclaman a Cristo.

Estados Unidos de América, le ha dado advertencia: Arrepentirse o sea destruido. Me pregunto, ¿sea su respuesta incrédula como los hombre de Judá y Jerusalén?

No hay esperanza: porque en pos de nuestros recursos iremos, y hiciéramos cada uno la imaginación de su malvado corazón.

Cuán increíble y sin sentido.

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