¿Qué Nos Requiere Dios?



Hay muchos en este mundo que dicen que Dios les manda a todos que no pequen. Sin embargo, las escrituras nos enseñan claramente que no es posible que alguien no peque. Hay cantidad de lugares en las escrituras que nos aseguran que entendamos que no somos rectos y que no podemos obtener rectitud por nuestras propias obras ni poder. Aunque buscáramos excepciones, fuera del Señor Jesucristo, nunca seran encontrados. Solo el Señor Jesucristo era sin pecado tanto en la carne como en el alma. Todos, los que han vivido desde Adán Footnote (más que el Señor Jesucristo) que viven, y que vivirían son concebidos con la naturaleza pecaminosa, y por eso siguen su naturaleza. Es interesante que el siguiente pasaje ocurre tres veces en las Escrituras. Verdaderamente, el Señor Dios es consciente que el hombre es incapaz de vivir sin pecar.

Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, por ver si había algún entendido, que buscara a Dios.
Todos declinaron, juntamente se han corrompido: no hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno. (Salmo 14:2-3; Salmo 53:1-3; Romanos 3:10-12)

Ahora pues, en luz de estos versículos anotados por arriba, no es razonable ni lógica para proponer que el Señor Dios le ordenara al hombre que no peque. Por supuesto, eso nos llevará al fin del libro de Eclesiastés y el orden dado acerca de lo que requiere Dios de cada uno de nosotros.

El fin de todo el discurseo oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.(Eclesiastés 12:13)

Se note que declara que el deber del hombre es que tema a Dios y guarde sus mandamientos. Pero, no dice cuáles son los mandamientos de Dios. Por eso, tenemos que buscar en otras partes de la Escritura, particularmente donde la Escritura es dirigida a todos los hombres en todo lugar.

Hay dos lugares en las Escrituras donde podemos ver claramente el mandamiento de Dios a todo individuo. El primero es la oración de Pablo en Areopago en Atenas:

Empero Dios, habiendo disimulado los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia a todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan: (Hechos 17:30)

Pues naturalmente eso incluye tanto a los Judíos como a los Gentiles. Aunque hay algunos que creen que Dios no trate a los Judíos de la misma manera que a los Gentiles en cuanto de la obediencia a los mandamientos de Dios, la Escritura indica claramente que no es así. En el primer capítulo del evangelio según Marcos, el Señor Jesucristo predicó el siguiente a los Judíos:

Mas después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,
Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio. (Marcos 1:14,15)

Asá pues, el mandamiento para arrepentirse es dado a todos los hombres, tanto a los Judíos como los Gentiles, (todos que no son Judíos), y es ligado a un otro mandamiento que es "creed, o obedeced, el Evangelio". Además, si estudiaríamos el asunto, encontramos que los dos mandamientos aparecen en varios lugares por todo el Nuevo Testamento, y aun con referencia al Antiguo Testamento.

El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (II Pedro 3:9)

Mas no todos obedecen al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? (Romanos 10:16)

Mas ellos, siendo ignorante de la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios.
Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree (Romanos 10:3-4) KJV

Mas ellos, ignorando de la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios. Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree (Romanos 10:3-4) SRV 1569

Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?
No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.
O aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más pecadores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?
No os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis asimismo. (Lucas 13:2-5) KJV

Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?
No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.
O aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?
No os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis asimismo. (Lucas 13:2-5) SRV 1569

Porque también a nosotros se nos ha evangelizado como a ellos; mas no les aprovechó el oir la palabra a los que la oyeron sin mezclar con fe. (Hebreos 4:2)

Por eso pues ahora, dice Jehová convertíos a mí: con todo vuestro corazón con ayuno y lloro y llanto.
Y rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos a Jehovánuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo. (Joel 2:12-13) KJV

Por eso pues ahora, dice Jehová convertíos a mí: con todo vuestro corazón con ayuno y lloro y llanto.
Y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos a Jehovánuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo. (Joel 2:12-13) SRV 1569


En los versículos anotados por arriba hay un par de cosas para que se note las cuales refieren al Antiguo Testamento o son citas de las Escrituras del Antiguo Testamento. Primero, la referencia en el libro de Romanos 10:16 refiere el hecho que los hijos de Israel no creyeron que Cristo vendría y por eso fueran desobedientes al Evangelio. Eso está apoyado por el pasaje del libro de Hebreos 4:2 que habla del Evangelio predicado a los hijos de Israel en el campo y ellos no lo recibieron porque no oyeron lo que Dios dijo y por eso no tuvieron fe. Finalmente, el pasaje del profeta Joel habla claramente del arrepentimiento verdadero del corazón, no de las obra de la carne que los hombres muestran a menudo para impresionar a otros.

Así vemos que les ha dado a todos dos mandamientos entrecruzados que no son imposibles de cumplir. Encontremos también que Dios los ha hecho sencillos y alcanzables.

Ahora pues, hay algunos que exponen que es imposible para el hombre que se arrepienta porque es totalmente depravado por naturaleza. Es verdad. Sin embargo, lo interesante del arrepentimiento y la capacidad del hombre de arrepentirse correctamente, es que el hombre no tiene capacidad inherente ni deseo para arrepentirse, el Señor ha hecho provisión para esa dificultad como testificaron los Judíos de la iglesia temprana:

Así que, si Dios les dió el mismo don también como a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?
Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: De manera que también a los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida. (Hechos 11:17-18)

Eso es confirmado por dos pasajes más de las Escrituras que tratan de la retirada de la capacidad de arrepentirse de alguien por el Señor. Footnote

Que ninguno sea fornicario, o profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura.
Porque ya sabéis que aun después deseando heredar la bendición, fué reprobado, (que no halló lugar de arrepentimiento), aunque la procurá con lágrimas. (Hebreos 12:16-17)

Porque es imposible que los que una vez recibieron la luz, y que gustaron el don celestial, y que fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
Y que asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero,
Y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole a vituperio, (Hebreos 6:4-6)

Pues, es Dios que concede al hombre la capacidad de arrepentirse correctamente ante de Él, de manera aceptable a Él. Es muy parecido a la situación el hombre encuentra cuando oye el Evangelio. Le ha puesto al hombre un requisito por el Señor: El hombre tiene que saber quién le ofrece la salvación, de lo que es compuesto y porque necesita la salvación. Ya que ninguno de esas cosas son claramente manifestadas físicamente, estamos en bastante desventaja. Tenemos que entender esas cosas por la vista espiritual, lo que es imposible para nosotros. Esa era la situación en donde se encontró la mujer Samaritana.

Respondió Jesús, y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quien es el que te dice: Dáme de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva. (Juan 4:10)

Por la declaración del Señor a la mujer sabemos que el Señor no aceptará la creencia ciega. No podemos creer solamente porque creemos y lo acepta el Señor. Por supuesto, tenemos que saber con certidumbre quien nos ofrece, lo que ofrece y porque lo necesitamos. Es por eso nos dice en Hebreos:

Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester es que el que a Dios se allega, crea que le hay; y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:6)

Sin embargo, otra vez el Señor no nos ha dejado sin recurso. Es dicho claramente en Romanos 10:17: Luego la fe; es por el oir, y el oir por la palabra de Dios. Ahora pues, podemos establecer lo que es la fe, así ahora es establecido que nosotros (quienes somos pecadores todos) tenemos que recibir esa fe. En Hebreos 11, que es el discurso definitivo de la fe y su poder, el siguiente es declarado:

Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.
Porque por esta alcanzaron buen testimonio los antiguos.
Por fe entendemos haber sido compuestos los mundos por la palabra de Dios, de tal manera que las cosas que se ven no fueron hechas de cosas que aparecen. (Hebreos 11:1-3) KJV

[Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve de lo que no se veía (Hebreos 11:1-3) RVA

Primero, vemos que la fe es tanto sustancia como evidencia, además, en el versículo dos, fe es declarado como 'esta'. Por esos adjetivos, podemos entender que la fe que salva es sustantivo como describiera un tipo de instrumento. Sin embargo, como describe el versículo tres, ese instrumento es por cierto especial y exclusivo entre los instrumentos. Ese instrumento permite, a los que lo tiene y lo usa, entender que Dios creó el universo ex niblo o literalmente "de nada". Lo demás del capítulo sigue a describir como la fe les permite a los hijos de Dios hacer las cosas que hubieran estado imposible aparte de eso. El cómo de eso es que Dios le concede un instrumento a uno que oye el Evangelio, el cual concede a la persona que vea quien es Dios, lo que le ofrece al pecador por la sangre derramada de Jesucristo, y porque necesita esa persona la salvaci´n. Eso es un contraste directo con la descripción que nos dio el Apóstol Pablo de los Atenienses en Areopago:

Estando pues Pablo en medio del Areóago, dijo: Varones Atenienses, en todo os veo como más supersticiosos;
Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: Al Dios no Conocido. Aquél, pues, que vosotros adoráis sin conocerle, a éste os anuncio yo. (Hechos 17:22-23)

Por esa declaración se haga claro que el Señor considera la creencia ciega no más que superstición pues nadie puede cumplir el requisito de saber quien Dios, y específicamente el Señor Jesucristo, es. Sin embargo, por este instrumento de fe, el cual el Señor concede a uno al oír el Evangelio, la capacidad de cumplir los requisitos necesarios para ejercer apropiadamente el arrepentimiento que Dios concede y así obedecer el Evangelio hasta la salvación en Cristo.

Pues está establecido que Dios sí manda a todos los hombre en todo lugar que se arrepienten y obedezcan el Evangelio. Es esencial que entiendan porqué Dios escogió estos dos mandamientos como Su requisitos para nosotros en lugar del mandamiento de "no pecar". Se parece que la mayoría no entiende lo que es implícito en el mando de arrepentirse y obedecer el Evangelio. Al plantear las preguntas que siguen, debo aclarar lo que es implícito dento el mandamiento.


¿De qué nos arrepentimos?

¿Porqué necesitamos arrepentirnos de todos modos?

¿Porqué necesitamos creer o obedecer el Evangelio?

Es clara la respuesta : ¡SOMOS PECADORES! y pecamos porque somos pecadores. Además, sabemos que somos pecadores porque Dios puso el conocimiento de Su ley dentro de cado uno de nosotros, como está escrito:

Porque no los oidores de la ley son justos para con Dios, mas los hacedores de la ley serán justificados.
Porque cuando los Gentiles que no tienen la ley, naturalmente haciendo lo que es de la ley, los tales, aunque no tengan la ley, ellos son ley a sí mismos:
Mostrando la obra de la ley escríta en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias; y acusándose y también excusándose sus pensamientos unos con otros; (Romanos 2:13-15)

Las Escrituras también nos revela que sabemos que la ira de Dios está contra de nosotros por nuestros pecados.

Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia:
Porque lo que de Dios se conoce, a ellos es manifiesto; porque Dios se lo manifestó.
Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son inexcusables; (Romanos 1:18-20)

Así, aunque Dios no nos manda que no pequemos, revela a nosotros que somos pecadores y necesitamos la redención. Además, al ordenarle a cada uno que arrepienta y obedezca el Evangelio, el Señor está declarando implícitamente que estamos contrarios a Su voluntad explícita y en pecado, y pues, condenados.

Tenemos que entender que el mandamiento para arrepentirnos y obedecer el Evangelio conlleva inherentemente una condenación si fallamos de cumplir ese mandamiento positivo del Señor. Así como una orden negativa como "no hurtarás", incurre la condenación de Dios, también el faltar de arrepentirse y obedecer el Evangelio. Es esencial que entendemos completamente que el único requisito que nos condena al infierno por toda la eternidad es solo un pecado, no importa cuan pequeño es, o aun lo que es. El faltar de hacer es pecado como el faltar de no hacer.

Adicionalmente inherente en el mandamiento de arrepentirse y creer el Evangelio es hecho de que si faltamos de acceder nos condenamos y nos revelamos que somos pecadores de verdad. Pues, el sencillo acto de dar esta orden explicita nos revela que, si alguien lo cumple o no, es culpable solo porque la orden es dada. El hecho de dar la orden lleva la presunción (que es totalmente verdad) que cada uno es pecador y culpable ante de Dios, si no, Él nunca daría la orden. Si era posible que alguien por toda la historia del hombre pudiera quedarse en contra de su propia naturaleza y no rebelar contra Dios, entonces Dios hubiera ordenado que no pequemos. Después de todo, ¿cuál es el punto del sacrificio de si mismo por una criatura que pudiera ser recta si solo lo intentara? ¿Porqué sufrir para hacer el hombre recto cuando él pudiera ser recto por su propio mérito y esfuerza?

Por lo tanto, la rectitud de Dios se manifiesta por la estructura y ponencia de un mandamiento como arrepentirse y creer (o obedecer) el Evangelio. De ahí no es necesario por Dios que les manda a los impíos (realmente todos) que no pequen pues es englobado y sobrecargado por el mandamiento 'Repentirse y creer el Evangelio'.

Ahora pues, hay algunos quienes refieran al Antiguo Testamento y a los mandamientos que el Señor les dio a Israel y muestran donde Él les dijo que no pequen, y que cumplan el alianza que tuvo con ellos. Si cuidemos en notar, encontráramos que el contexto de este mandamiento que no peques es estrictamente dentro de los requisitos del convenio que Dios tuvo con Israel y no pudiera ser aplicado generalmente. En otras palabras, se aplique a los requisitos exteriores que Israel debía cumplir del alianza. Si estudiaríamos, encontráramos que al mayoridad de Israel probablemente no fuera salvo nunca, sino cuando obedecieron el convenio, honraron a Dios y Él les bendijera: pues, el asunto no es del pecado para justificación antes de Dios, sino del pecado en luz de faltar de mantener el convenio que tuvieron con Dios.

Pues es claro por las Escrituras: No es razonable proponer que Dios exige de todo el mundo que no pequemos. Desde que nacemos con la naturaleza rebelde en contra de Dios, y seguimos esa naturaleza y rebelamos abiertamente en el momento que conocemos los mandamiento de Dios, Dios hubiera pedido lo que es imposible. Pero, Dios ordena a todos que se arrepientan y crean el Evangelio que es un mandamiento completamente alcanzable para todos.

Un Pensamiento Final
Hay aquellos que enseñan y creen que Dios ha creado algunos individuos en este mundo solo para la destrucción, y que no tienen ninguna oportunidad de ser salvos. De hecho de que enseñan que aquellos personas, no nombradas, nunca puedan ser salvos aunque quisieran - que eran escogidas de la eternidad pasada para ser colocadas en destrucción y nada lo pudiera cambiar o cambiaría. Que Dios, en Su soberanía, decidió en la eternidad pasada para ponerles deliberadamente a aquellos individuos en la posición donde no pudieran escoger al salvación, mientras que asegurando que otros fueran salvos sin dando a ninguno lugar de escoger. En otras palabras, algunos individuos estarían llevados de manera irresistible, mientras otros estarían rechazado para siempre, nunca llevados a Cristo.

Lo siguiente es dado para considerar la naturaleza y carácter de cualquiera persona en cualquiera posición de autoridad:

¿Qué dice del carácter de una persona quien da una orden a los que están bajo de él sabiendo seguramente que es totalmente imposible para que ellos la cumplen - y después les destruye por su falta la cumplimiento? ¿Sería muy cruel? Es cierto que sí. Sería un chiste demasiado cruel y no cómico de ningún manera a las criaturas sujetas a eso. Ciertamente estaría peor que si embozale al buey cuando trillare. Pensaríamos que era totalmente cruel que un dueño del bestia de carga la embozale durante está moleando el maíz que coma él, y por esa manera tienta al animal cada rato mientras hacerlo imposible para el animal que pruebe el grano que el dueño come. Por supuesto, encontramos una ilustración de parte del carácter y naturaleza de Dios por el orden que el Señor dio a los hijos de Israel en cuenta de sus bestias de carga:

No pondrás bozal al buey cuando trillare. (Deuteronomio 25:4)


Pues, ese mandamiento es ligado al Nuevo Testamento en cuenta la recompensa del trabajador por su trabajo. Sin embargo, el mismo carácter que le ordena al trabajador que disfrute el fruto de su trabajo es el mismo carácter que no estaría contento de dar un orden que sería imposible de cumplir y entonces les condena a los que no pueden cumplirlo. El carácter del SEÑOR Dios tal como que nunca nos exige que hagamos algo que no podríamos hacer.

¿Porqué pues mandaría el Señor a todo hombre que se arrepienta y crea el Evangelio, y a la vez, le negara la capacidad de cumplir la orden, ( mas por una causa atroz como blasfeme al Esp&iacte;ritu Santo) cuando el Señor ama mucho más el hombre que el buey?


En Cristo,

Paul W. Davis


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